CONADEP: “un nombramiento extraordinario”

En 1982 el gobierno militar provocó lo que resultaría ser la desastrosa Guerra de las Malvinas contra Inglaterra. Esa guerra le costó el poder a la junta. Después de que los militares perdieron, el presidente recién electo de Argentina, Raúl Alfonsín, emitió un decreto el 15 de diciembre de 1983 exigiendo que se investigaran las violaciones a los derechos humanos que ocurrieron durante el Proceso. Para este fin, Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, o CONADEP.

La comisión tendría como director el famoso escritor Ernesto Sábato, y también incluiría al rabino Marshall Meyer. Marshall y su familia se sorprendieron por el nombramiento. Incluso él ya había aceptado un puesto en la University of Judaism, en Los Ángeles, California, EEUU. Sin embargo, Marshall aceptó este nombramiento extraordinario, lo cual fue un reconocimiento de su valor como uno de los primeros en hablar abiertamente durante el periodo con más violaciones de derechos humanos. Fue el único extranjero en la comisión.

El propósito de la comisión fue de investigar y hacer una lista completa de todas las violaciones de los derechos humanos cometidas entre 1976 y 1983. La mayor parte del trabajo del Marshall consistía en tomar testimonios o deposiciones de argentinos exiliados en los Estados Unidos y Europa. El rabino visitó Paris, Ginebra, Los Ángeles, Nueva York y Washington DC, entrevistando a decenas de exiliados, quienes por primera vez contaron sus historias de detención ilegal, tortura y encarcelamiento. Cuando Jacobo Timerman volvió a la Argentina en 1984, Marshall lo acompañó a las cárceles clandestinas donde él había sido torturado, y “exigió que abrieran las celdas, pidió explicaciones, mandó que el lugar fuera fotografiado y filmado.”

Por su servicio a la nación Argentina, el Presidente Alfonsín lo galardonó con la Orden del Libertador San Martín.