“¿Cómo se hace desaparecer a un ser humano?”

Después del golpe de 1976, Marshall empezó a dedicar más tiempo a la lucha por los derechos humanos, demostrando su ya conocida tenacidad y disposición a desafiar a la autoridad. Durante la dictadura, conocida como el Proceso (1976-1983), parientes de desaparecidos se le acercaban día y noche a Marshall, no sabiendo a quién recurrir.

Marshall visitaba con frecuencia a detenidos políticos en su capacidad de rabino y trabajaba con muchos activistas y grupos en defensa de los derechos humanos. Estaba en contacto constante con grupos como las Madres de la Plaza de Mayo y el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), fundado por Adolfo Pérez Esquivel, ganador del premio nobel de la paz en 1980. Además fue miembro fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Durante el Proceso el rabino Marshall experimentó personalmente el antisemitismo de los militares. Por ejemplo, era común ver símbolos nazis y fotos de Hitler colgadas en las cárceles: “Me dejaron desnudo en el patio de una de las cárceles en pleno invierno [Villa Devoto, en Buenos Aires]” dijo Marshall en una entrevista, “y el director de la cárcel pasó junto a mí y se aseguró de que lo escuchara decir que ‘Un día este judío va a entrar por la puerta principal y va a salir por la puerta trasera en un ataúd’”.

Como era un activista de derechos humanos que se hacía oír, Marshall y su familia recibían constantes amenazas de muerte. Su teléfono estaba intervenido, su casa probablemente estaba llena de micrófonos ocultos, y policías vestidos de civil seguían a Marshall a todos lados.