Marshall Meyer falleció el 29 de diciembre de 1993, después de luchar brevemente contra el cáncer. Tenía 63 años. En cientos de cartas de condolencia recibidas por Naomi, Anita, Dodi y Gaby, Marshall fue descrito por un sinnúmero de personas como “más grande que la vida”, “una inspiración”, “apasionado” e inolvidable por “el impacto que tuvo en mi vida”.
Prof. Dr. Samuel Leyt – “[Una] perdida es solo material. Nunca podré ‘sacarme’ a Marshall. Eso es más que un consuelo. Es un homenaje.”
Fax from Esteban – “En los años del terror en las calles y el pánico en los hogares, el nombre de Marshall fue pronunciado no solo por los labios de toda una generación de jóvenes y adultos que aprendieron, gracias a Marshall, un judaísmo blindado de dignidad…”
Marlene Gorin – “No le puedo decir cuántas personas, de todo el país, que me han dicho que Marshall fue su mentor…habrá un vacio por los que lo conocían, trabajaban con el, y elaboraban ejemplos de él.”
Hector Timerman - “Aún ahora, a veces tengo dificultad en entender como Marshall tomó de arriesgar su vida, y las de su esposa e hijos, para unos victimas apenas conocía, para un país que no era suyo y contra algunos asesinos que no lo habían incluido entre sus enemigos.”
del secretario general del consejo nacional de asuntos islámicos: “El Rabino Marshall irradiaba alegría, confianza, y fuerza como parte de la mejor tradición de un hombre de la religión. Era un humanista y universalista, a quien le preocupaba el futuro de los judíos y la humanidad…He dicho una oración, leyendo del al-Qur’an, para el Rabino Marshall T. Meyer. Que la paz de Allá prevalezca sobre él.”
Joseph Lukinsky – “Cuando estuvimos en la Argentina por un mes en 1990…la gente me preguntó llorando que yo explicara por qué se había ido.”
George Klas – “Me era difícil tratar con Marshall Meyer. Muchas veces yo estuve en desacuerdo con él. A menudo estuve enojado con él. Apenas nos hablabamos. De todos modos, él me afectó."
Ron Taffel – “En ese momento Marshall se habia enfrentado su propia congregacion y no le importaba un carajo si nosotros estuvimos de acuerdo o no. No diría que fue un acto de valentía. Fue reflexivo. El alma de Marshall al descubierto.”