El joven Marshall Meyer

La infancia tranquila de Marshall en el estado de Connecticut no dio ninguna indicación de que él iba a transformarse en un activista y rabino franco y directo. Marshall nació el 25 de marzo de 1930 en Brooklyn, Nueva York y fue criado en Norwich, Connecticut. Era el más pequeño de tres hermanos. Aunque su familia no era religiosa, empezó su formación religiosa cuando tenía siete años y decidió hacerse rabino mientras estudiaba en la Universidad de Dartmouth, donde se recibió en 1952.

Después de estudiar en Dartmouth, Marshall asistió a un seminario rabínico (Jewish Theological Seminary of America) en la ciudad de Nueva York. En el seminario Marshall encontró inspiración en las enseñanzas de Abraham Joshua Heschel, un filósofo judío que se convirtió en su principal influencia intelectual. Heschel creía que la fe hebrea exige a sus seguidores la acción social, y él mismo participó en el movimiento de los derechos civiles y protestó contra la guerra de Vietnam.

A los veintiún años Marshall conoció a su esposa Naomi Friedman, quien tenía catorce años de edad, durante un viaje a Camp Ramah en las montañas Poconos (estado de Nueva York). Marshall se enamoró de Naomi a primera vista. Se casaron cuatro años después, el 19 de junio de 1955.

Poco después de la boda, resultó evidente que Marshall tenía un gran deseo de ayudar a los demás. Estaba aburrido con su tesis doctoral y la pareja decidió buscar puestos rabínicos temporales en el extranjero. Una noche, Marshall y Naomi llamaron a la Asamblea Rabínica. Después de llamar a varias congregaciones internacionales, la familia Meyer decidió incorporarse a la Congregación Israelita de Buenos Aires, ¡simplemente porque fueron los únicos que contestaron el teléfono! Sin hablar ni una palabra de castellano y con poco conocimiento sobre la población judía más grande en Latinoamérica, la familia Meyer llegó a Buenos Aires por barco de vapor el 10 de agosto de 1959.